Descripción
Es este libro para ser leído con sosiego y concentración. Tiene el lector que dejar su “cuidado / entre las azucenas olvidado”, como decía San Juan de la Cruz. Si usted es capaz de procurarse una tranquilidad así, este será, probablemente, uno de esos pocos libros tan suyos, leídos, releídos y guardados en la estantería y en la memoria.
Werner Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, decía, con estas o parecidas palabras, que la física, a base de razonar con precisión sobre conceptos definidos con precisión desecha todo aquello que, precisamente por ser impreciso, es importante. Pensemos en palabras de difícil o imposible definición precisa: vida, alma, amor, dios, humor, arte, consciencia, belleza, nada… Que son importantes no hay duda, pues son de las palabras más usadas en nuestro lenguaje diario. Entre ellas hemos incluido “nada”, el fundamental objetivo de este libro. El poeta, escudriñador del fondo de los términos que usamos cotidianamente se da cuenta de que, cuando simplemente decimos “de nada”, tras un agradecimiento, usamos descuidadamente una hermosa palabra atendida por filósofos de todas las épocas.
Este libro trata de la “nada”. Acuyo es esencialmente un poeta. Es también astrónomo amateur, instruido autodidacta en la cosmología y en la física teórica, y es, por añadidura, un buen filósofo.
Él asocia “vacío” y “nada” aunque no las usa exactamente como sinónimos; a veces habla del vacío de la nada y a veces de la nada del vacío. De aquí se deduce ya, que el “vacío” de Acuyo no es el mismo que el “vacío” de los físicos.



